067 – Peraleda de San Román



Al hablar de Peraleda de San Román tenemos que hacer una referencia forzosa a los núcleos de poblamiento prehistóricos que hay diseminados por su término. En primer lugar las cuevas y el poblado calcolítico de Navaluenga se perfilan como uno de los complejos arqueológicos más interesantes al norte del Tajo, no sólo por la abundancia de materiales, sino también por los paneles con pinturas y grabados rupestres que alberga, en medio de un paisaje erizado de caprichosas formas labradas por el tiempo en la roca granítica. Nuevos grabados se reproducen en Peña Castillo, simulando ofrendas, al pie de una enorme e inaccesible roca horadada en su base por cuevas, que al igual que sucede en el Escoberal y en el Cancho de las Colmenas reproducen vestigios de ocupación humana. Varias estelas funerarias recuerdan el principio de la ocupación romana del territorio, que tiene en el paraje de San Román uno de los puntos más señalados, por cuanto que allí se registraron labores mineras, basadas por una parte en la explotación de cobre y plomo incrustado en filones pizarrosos, y por otra la extracción de calizas marmóreas destinadas a hornos de cal y para el recubrimiento de parte de los edificios romanos de Augustóbriga (Talavera la Vieja). En el siglo XI la población de San Román reunió un importante núcleo mozárabe en torno a una edificación eclesiástica, donde se profesó culto al santo oriental que dio nombre a la localidad, prosperando como municipio hasta el siglo XVI, centuria en la que es absorbida por una alquería vecina llamada entonces Peraleda de Garvín, situada en un lugar mucho más abierto y favorable. En el siglo XIX, pretextando las frecuentes confusiones a que da lugar su nombre, solicitan el cambio por el de Peraleda de San Román, a lo que se accede firmando el decreto el entonces general Espartero en 1842.


Historia de la web del Ayto. de Peraleda de San Román y escudo de la Wikipedia.

066 – Peraleda de la Mata

Muchas gracias a Alfredo y su esposa por posar para mi cámara:



El monumento dolménico de Guadalperal sitúa a nuestro pueblo como una de las estaciones paleolíticas más importantes de Extremadura. Los romanos dejaron su huella en asentamientos cercanos a la Vega Alarza y Valparaíso. Judíos y árabes pasaron también por la localidad. Su recuerdo es perceptible en los entrelazados de bordados y cerámicas, en la riqueza de nuestros guisos o en la raíz de muchas de nuestras palabras. Peraleda de la Mata perteneció a la Campana de la Mata, organización socio-religiosa que nació bajo la protección de la Diócesis de Plasencia y donde ejerció como cabecera de la Campana de la Mata.


Peraleda de la Mata se convirtió en villa desde el siglo XVII a través de una carta-privilegio otorgada por Felipe IV. Muy cercano al término municipal hay un yacimiento arqueológico de la Edad de Bronce, el Dolmen de Guadalperal. Este sufrió modificaciones en época prehistórica y después fue expoliado por la civilización romana. Actualmente se encuentra bajo las aguas de un pantano. Aunque en la zona se pueden encontrar asentamientos desde la Prehistoria, el hecho de que toda la comarca natural del Campo Arañuelo, a la que pertenece Peraleda, fuese zona de frontera, lugar de disputas, saqueos y correrías de todo tipo de elementos, impidió el asentamiento de poblaciones de forma permanente. A ello contribuyó también la insalubridad de la zona, con una gran incidencia del paludismo hasta fechas relativamente recientes. Por todo ello, no hay indicios de que tanto Peraleda, como otras localidades del extinto Concejo de la Campana de la Mata, tal y como las conocemos fuesen creadas mucho antes de los siglos xiv o xv, seguramente al amparo de la trashumancia que desde Ávila y Salamanca bajaba por la Cañada Real Leonesa. De hecho, son curiosas aún hoy las coincidencias de costumbres, apellidos y topónimos con los de la parte sur de Salamanca y Ávila. Sin embargo, —y a pesar de lo anterior— parece que hay evidencias de que allá por el siglo xii ya existía algún tipo de poblamiento en lo que era el cruce de dos calzadas romanas. Un hecho que, a pesar de la falta de agua por estar situada en la divisoria de aguas entre el Tajo y el Tiétar, confería al primitivo asentamiento peraleo una innegable ventaja como lugar estratégico donde el flujo de personas y mercancías era constante. Peraleda formó parte del referido Concejo de la Campana de la Mata junto con otras localidades del entorno, como Navalmoral de la Mata. Este concejo se reunía en la cercana iglesia de Santa María, hoy un despoblado conocido como San Gregorio. En el siglo xvii consigue Peraleda el título de villa, junto a otras localidades del concejo de la Mata, como Millanes, Navalmoral, Torviscoso o Malhincada (Majincal). A principios del siglo xix la Guerra de la Independencia contra los franceses frenó el desarrollo de toda la zona, que recuperaría muy lentamente a lo largo de ese siglo y del siguiente. Especialmente doloroso fue el año de 1855, en el que una epidemia de cólera diezmó la población del pueblo, no solo por el gran número de fallecidos, sino también por el hecho de que familias enteras huyeron ante el temor del contagio. En el siglo xx, la Guerra Civil, con sus posteriores «años del hambre», supuso otro paréntesis del que el pueblo comenzó a recuperarse en los años posteriores. Sin embargo, la construcción y puesta en funcionamiento del embalse de Valdecañas a principio de los años sesenta supuso la pérdida de las mejores tierras de cultivo del pueblo, localizadas en las vegas junto al Tajo (Vega de Alarza), lo que se tradujo en la diáspora de gran parte de su población hacia los centros industriales del país, fundamentalmente Madrid y sus alrededores. De esa despoblación pueden dar fe los censos de los años cincuenta en que la localidad contaba con unos 3500 habitantes, frente a los aproximadamente 1500 con los que cuenta en la actualidad. La puesta en regadío de tierras en la década de los setenta supuso un pequeño freno en la emigración, pero cargó a los regantes con una hipoteca en forma de amortización de costes de las obras que aún a día de hoy colea.


Historia de Wikipedia y web del Ayuntamiento de Peraleda de la Mata y escudo de CC BY-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0, via Wikimedia Commons

065/230 – Garvín de la Jara



El municipio de Garvín surge al lado del torreón del que actualmente no queda mas que una línea de gruesos cimientos dibujados en el parque anexo a la iglesia. Este torreón o almenara es de origen islámico y tenia la misión de advertir a otras poblaciones de los posibles peligros que podían representar los bandidos o las tropas cristianas que frecuentemente recorrían el territorio en busca de rapiña. Por eso se explica que en el Pico de la Cueva de la Breña, a espaldas de la localidad se halle una de aquellas aldeas, hoy cubiertas por un denso matorral. Su ascenso a población tiene lugar cuando el Arcedianato de Talavera divide el territorio en dos beneficios curados, correspondiendo uno a Villar del Pedroso y otro a esta localidad con residencia en la Iglesia de Santa María de Garvín mas tarde llamada de la Asunción. De los dos curatos fue el mas extenso, abarcado La Peraleda de San Román y otro pueblos como La Avellaneda, El Castañar y Navalvillar que en la actualidad configuran el núcleo de la comarca de Los Ibores. Dos siglos mas tarde, tras la fuga de un importante contingente de población, entra en una fase de recesión económica y social, razón por la que es desposeído del curato, en beneficio de Valdelacasa. Del tiempo en que ostento la cabecera parroquial, quedó una magnifica construcción eclesial, mientras que resultó destruido el torreón del Duque de Estrada, un feudal talaverano que ocasionalmente utilizo el solar como vivienda de paso u oficina recaudatoria.


Historia de la Web del Ayuntamiento y escudo de Erlenmeyer, CC BY-SA 4.0, Enlace

064/230 – Valdelacasa de Tajo

Gracias Angelita por dejarme hacer la foto, pronto la tendrás en casa:



Desde la época de la Reconquista, las tierras que componen la Jara estuvieron bajo el dominio de la Villa de Talavera de la Reina formando parte de su Alfoz, de ella segregó en 1185 el rey Alfonso VIII la heredad de Espejel con su castillo y aceñas al ser donadas a la orden militar de Santiago, situadas estas al norte de lo que hoy es el término de Valdelacasa. En 1249 Fernando III el Santo dona a Talavera la » Dehesa del Pedroso» por la necesidad de tierras y pastos para sustentar al vecindario, ello propiciaría la repoblación de la zona y por tanto la fundación de sus poblados, 17 heredades formarían esta enorme dehesa. Pero será a partir del año 1369 cuando estas tierras, junto con la Villa, serán constituidas en Señorío de los Arzobispos de Toledo por el Rey Enrique II y por tanto pertenecientes a la Dignidad Arzobispal de la ciudad de Toledo, dominio este último que todavía conserva la Ciudad Imperial. Los primeros datos que hacen referencia a la existencia de la población aparecen a comienzos del siglo XV referentes a la producción de cereales y a las Sentencias que dictan los arzobispos, señores de la tierra, con referencia a la protección de pastos y cultivos. El despliegue de la población de Valdelacasa se producirá a partir de los siglos XVII y XVIII cuando se convierte en la mayor población de la zona con importantes molinos, lagares y una tenería, aparecen entonces importantes familias pertenecientes a la hidalguía como Francisco Díaz Masa, Alonso de Pedraza o los Sotelo de Rivera, será en 1833 cuando Valdelacasa y los pueblos que conforman la Jara dejen de pertenecer al dominio político y administrativo de Talavera, quedando agregados a la recién creada provincia de Cáceres.


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aMaNeCe eN MoNFRaGüe uNa MaÑaNa CuaLQuieRa De uN FRio eNeRo…….

Monfragüe se encuentra aproximadamente en el cen­tro de la provincia de Cáceres, en el triángulo que formarían las conocidas ciudades de Plasencia, Trujillo y Cáceres. Su eje vertebrador lo constituye el río Tajo a su paso por suaves montañas rodeadas de extensas dehesas. Con 18.396 hectáreas, fue el primer espacio protegido de Extremadura. Se declaró Parque Natural el 4 de abril de 1979, tras varios años de lucha para evitar que las plantaciones de eucaliptos aterrazaran y eliminaran el matorral y bosque autóctono, hábitat de gran cantidad de fauna amenazada.

Desde su declaración como espacio protegido hasta hoy, Monfragüe se ha ido consolidando como un verdadero santuario para observar aves. Todos los años, miles de turistas llegan a la zona para disfrutar del vuelo de las cigüeñas negras, alimoches, buitres o la rarísima águila imperial. Desde su área de Uso Público, una zona privilegiada como pocas, puede disfrutarse no solo de fauna en peligro de extinción sino también de paisajes y vegetación incomparables.

Además de la categoría de Parque Nacional, en 1991 fue declarado Zona de Especial Protección para las Aves, figura gue fue posteriormente ampliada en mayo de 2004 hasta la actual ZEPA «Monfragüe y Dehesas del entomo» que abarca las 116.160 hectáreas coincidentes con la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional. Esta misma extensión goza desde julio de 2003 de la calificación como Reserva de la Biosfera, reconocimiento específico de la buena relación que desde siglos existe en estas tierras entre el hombre y el medio.