068 – Bohonal de Ibor



Parece ser que el nombre de Bohonal deriva de la abundancia de agua o charcas que se encontraban en su entorno. Posteriormente se le añadió el nombre de Ibor. No se tienen datos fiables de los primeros asentamientos ocurridos en la Comarca de los Ibores pero parece ser que existen ligeros indicios de que ya había algún asentamiento en el Paleolítico. Estos indicios se hacen mas evidentes en el Neolítico, al haberse encontrado hachas y varios utensilios pertenecientes a dicha Era del Megalismo, hay la evidencia de varios Dólmenes: El Dolmen del Pibor, del Labrao, del Alisar, Las Murcias, El Horquillo y el del Gambute, conocido también por el de los tres mojones, que aún se conservan y sirven para separar los términos de Bohonal de Ibor, Peraleda de San Roman y Castañar de Ibor. También hay constancia del asentamiento de romanos y árabes.
   La Historia de Bohonal esta totalmente ligada a la de Talavera la Vieja (Talaverilla) hoy bajo las aguas del pantano de Valdecañas.
   En el año 1489 según acta Municipal Bohonal de Ibor se asienta sobre el amojonamiento de un terreno rocoso en las inmediaciones de los Ríos Tajo, Ibor y Gualija, es posible que esta ubicación se debiera a ser éste lugar idóneo por su abundancia en pastos y agua, para el paso del ganado y la Mesta.
   A finales del Siglo XV y principios de XVI se construye la Iglesia Parroquial bajo la advocación del Apostol San Bartolomé. En 1576 se firma una concordia por la que los vecinos reconocían el dominio directo del Conde de Peñaranda sobre todos los términos. Trabajarían sus tierras en régimen de colonato mientras la propiedad directa de las tierras seguía perteneciendo al Conde. En 1855 el Estado a través del Ayuntamiento pone en venta las tierras. En 1872 el Tribunal Supremo da la razón al Conde cancela las ventas y las tierras vuelven al dominio del Conde. Entre 1919 y 1921 se inicia las gestiones para la compra y reparto de la Dehesa de la Retuerta.
   En 1930 culmina esta compra y reparto de dichas tierras. En 1927 finaliza las obras sobre el Río Tajo y la Carretera de Navalmoral a Guadalupe y la tristemente Guerra Civil Española no fue necesariamente cruenta en Bohonal pero sí para lamentar la muerte de algunos vecinos.
   En los años 60 se construyó el Pantano de Valdecañas que dejó bajo sus aguas al Pueblo de Talavera la Vieja y parte de su término pasó a engrosar el de Bohonal.
   Las Ruinas Romanas de Agustóbriga, los populares Mármoles son trasladados piedra a piedra y asentados en una pequeña elevación (donde se les puede admirar actualmente junto al puente del pantano de Valdecañas) en la Carretera de Navalmoral a Guadalupe.

067 – Peraleda de San Román



Al hablar de Peraleda de San Román tenemos que hacer una referencia forzosa a los núcleos de poblamiento prehistóricos que hay diseminados por su término. En primer lugar las cuevas y el poblado calcolítico de Navaluenga se perfilan como uno de los complejos arqueológicos más interesantes al norte del Tajo, no sólo por la abundancia de materiales, sino también por los paneles con pinturas y grabados rupestres que alberga, en medio de un paisaje erizado de caprichosas formas labradas por el tiempo en la roca granítica. Nuevos grabados se reproducen en Peña Castillo, simulando ofrendas, al pie de una enorme e inaccesible roca horadada en su base por cuevas, que al igual que sucede en el Escoberal y en el Cancho de las Colmenas reproducen vestigios de ocupación humana. Varias estelas funerarias recuerdan el principio de la ocupación romana del territorio, que tiene en el paraje de San Román uno de los puntos más señalados, por cuanto que allí se registraron labores mineras, basadas por una parte en la explotación de cobre y plomo incrustado en filones pizarrosos, y por otra la extracción de calizas marmóreas destinadas a hornos de cal y para el recubrimiento de parte de los edificios romanos de Augustóbriga (Talavera la Vieja). En el siglo XI la población de San Román reunió un importante núcleo mozárabe en torno a una edificación eclesiástica, donde se profesó culto al santo oriental que dio nombre a la localidad, prosperando como municipio hasta el siglo XVI, centuria en la que es absorbida por una alquería vecina llamada entonces Peraleda de Garvín, situada en un lugar mucho más abierto y favorable. En el siglo XIX, pretextando las frecuentes confusiones a que da lugar su nombre, solicitan el cambio por el de Peraleda de San Román, a lo que se accede firmando el decreto el entonces general Espartero en 1842.


Historia de la web del Ayto. de Peraleda de San Román y escudo de la Wikipedia.

066 – Peraleda de la Mata

Muchas gracias a Alfredo y su esposa por posar para mi cámara:



El monumento dolménico de Guadalperal sitúa a nuestro pueblo como una de las estaciones paleolíticas más importantes de Extremadura. Los romanos dejaron su huella en asentamientos cercanos a la Vega Alarza y Valparaíso. Judíos y árabes pasaron también por la localidad. Su recuerdo es perceptible en los entrelazados de bordados y cerámicas, en la riqueza de nuestros guisos o en la raíz de muchas de nuestras palabras. Peraleda de la Mata perteneció a la Campana de la Mata, organización socio-religiosa que nació bajo la protección de la Diócesis de Plasencia y donde ejerció como cabecera de la Campana de la Mata.


Peraleda de la Mata se convirtió en villa desde el siglo XVII a través de una carta-privilegio otorgada por Felipe IV. Muy cercano al término municipal hay un yacimiento arqueológico de la Edad de Bronce, el Dolmen de Guadalperal. Este sufrió modificaciones en época prehistórica y después fue expoliado por la civilización romana. Actualmente se encuentra bajo las aguas de un pantano. Aunque en la zona se pueden encontrar asentamientos desde la Prehistoria, el hecho de que toda la comarca natural del Campo Arañuelo, a la que pertenece Peraleda, fuese zona de frontera, lugar de disputas, saqueos y correrías de todo tipo de elementos, impidió el asentamiento de poblaciones de forma permanente. A ello contribuyó también la insalubridad de la zona, con una gran incidencia del paludismo hasta fechas relativamente recientes. Por todo ello, no hay indicios de que tanto Peraleda, como otras localidades del extinto Concejo de la Campana de la Mata, tal y como las conocemos fuesen creadas mucho antes de los siglos xiv o xv, seguramente al amparo de la trashumancia que desde Ávila y Salamanca bajaba por la Cañada Real Leonesa. De hecho, son curiosas aún hoy las coincidencias de costumbres, apellidos y topónimos con los de la parte sur de Salamanca y Ávila. Sin embargo, —y a pesar de lo anterior— parece que hay evidencias de que allá por el siglo xii ya existía algún tipo de poblamiento en lo que era el cruce de dos calzadas romanas. Un hecho que, a pesar de la falta de agua por estar situada en la divisoria de aguas entre el Tajo y el Tiétar, confería al primitivo asentamiento peraleo una innegable ventaja como lugar estratégico donde el flujo de personas y mercancías era constante. Peraleda formó parte del referido Concejo de la Campana de la Mata junto con otras localidades del entorno, como Navalmoral de la Mata. Este concejo se reunía en la cercana iglesia de Santa María, hoy un despoblado conocido como San Gregorio. En el siglo xvii consigue Peraleda el título de villa, junto a otras localidades del concejo de la Mata, como Millanes, Navalmoral, Torviscoso o Malhincada (Majincal). A principios del siglo xix la Guerra de la Independencia contra los franceses frenó el desarrollo de toda la zona, que recuperaría muy lentamente a lo largo de ese siglo y del siguiente. Especialmente doloroso fue el año de 1855, en el que una epidemia de cólera diezmó la población del pueblo, no solo por el gran número de fallecidos, sino también por el hecho de que familias enteras huyeron ante el temor del contagio. En el siglo xx, la Guerra Civil, con sus posteriores «años del hambre», supuso otro paréntesis del que el pueblo comenzó a recuperarse en los años posteriores. Sin embargo, la construcción y puesta en funcionamiento del embalse de Valdecañas a principio de los años sesenta supuso la pérdida de las mejores tierras de cultivo del pueblo, localizadas en las vegas junto al Tajo (Vega de Alarza), lo que se tradujo en la diáspora de gran parte de su población hacia los centros industriales del país, fundamentalmente Madrid y sus alrededores. De esa despoblación pueden dar fe los censos de los años cincuenta en que la localidad contaba con unos 3500 habitantes, frente a los aproximadamente 1500 con los que cuenta en la actualidad. La puesta en regadío de tierras en la década de los setenta supuso un pequeño freno en la emigración, pero cargó a los regantes con una hipoteca en forma de amortización de costes de las obras que aún a día de hoy colea.


Historia de Wikipedia y web del Ayuntamiento de Peraleda de la Mata y escudo de CC BY-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0, via Wikimedia Commons

065/230 – Garvín de la Jara



El municipio de Garvín surge al lado del torreón del que actualmente no queda mas que una línea de gruesos cimientos dibujados en el parque anexo a la iglesia. Este torreón o almenara es de origen islámico y tenia la misión de advertir a otras poblaciones de los posibles peligros que podían representar los bandidos o las tropas cristianas que frecuentemente recorrían el territorio en busca de rapiña. Por eso se explica que en el Pico de la Cueva de la Breña, a espaldas de la localidad se halle una de aquellas aldeas, hoy cubiertas por un denso matorral. Su ascenso a población tiene lugar cuando el Arcedianato de Talavera divide el territorio en dos beneficios curados, correspondiendo uno a Villar del Pedroso y otro a esta localidad con residencia en la Iglesia de Santa María de Garvín mas tarde llamada de la Asunción. De los dos curatos fue el mas extenso, abarcado La Peraleda de San Román y otro pueblos como La Avellaneda, El Castañar y Navalvillar que en la actualidad configuran el núcleo de la comarca de Los Ibores. Dos siglos mas tarde, tras la fuga de un importante contingente de población, entra en una fase de recesión económica y social, razón por la que es desposeído del curato, en beneficio de Valdelacasa. Del tiempo en que ostento la cabecera parroquial, quedó una magnifica construcción eclesial, mientras que resultó destruido el torreón del Duque de Estrada, un feudal talaverano que ocasionalmente utilizo el solar como vivienda de paso u oficina recaudatoria.


Historia de la Web del Ayuntamiento y escudo de Erlenmeyer, CC BY-SA 4.0, Enlace

Madrid X

Museo del Instituto Geológico y Minero de España

Edificio financiero en Azca

Castellana 77

Instituto Geológico y Minero de España

Edificio del BBVA

Torre Titania

Plaza Benavente

Instituto Geológico y Minero de España

Nuevos Ministerios

Torre Picasso

Metro de Madrid

Edificio Adeslas

Plaza de Picasso

Edificio Generali

Edificio Castellana 110

Y la analógica o química:

064/230 – Valdelacasa de Tajo

Gracias Angelita por dejarme hacer la foto, pronto la tendrás en casa:



Desde la época de la Reconquista, las tierras que componen la Jara estuvieron bajo el dominio de la Villa de Talavera de la Reina formando parte de su Alfoz, de ella segregó en 1185 el rey Alfonso VIII la heredad de Espejel con su castillo y aceñas al ser donadas a la orden militar de Santiago, situadas estas al norte de lo que hoy es el término de Valdelacasa. En 1249 Fernando III el Santo dona a Talavera la » Dehesa del Pedroso» por la necesidad de tierras y pastos para sustentar al vecindario, ello propiciaría la repoblación de la zona y por tanto la fundación de sus poblados, 17 heredades formarían esta enorme dehesa. Pero será a partir del año 1369 cuando estas tierras, junto con la Villa, serán constituidas en Señorío de los Arzobispos de Toledo por el Rey Enrique II y por tanto pertenecientes a la Dignidad Arzobispal de la ciudad de Toledo, dominio este último que todavía conserva la Ciudad Imperial. Los primeros datos que hacen referencia a la existencia de la población aparecen a comienzos del siglo XV referentes a la producción de cereales y a las Sentencias que dictan los arzobispos, señores de la tierra, con referencia a la protección de pastos y cultivos. El despliegue de la población de Valdelacasa se producirá a partir de los siglos XVII y XVIII cuando se convierte en la mayor población de la zona con importantes molinos, lagares y una tenería, aparecen entonces importantes familias pertenecientes a la hidalguía como Francisco Díaz Masa, Alonso de Pedraza o los Sotelo de Rivera, será en 1833 cuando Valdelacasa y los pueblos que conforman la Jara dejen de pertenecer al dominio político y administrativo de Talavera, quedando agregados a la recién creada provincia de Cáceres.


Historia de la Web del Ayuntamiento y escudo de Erlenmeyer, CC BY-SA 4.0, Enlace
 

063/230 – Villar del Pedroso

Muchas gracias a Pilar por dejarme hacerle esta fotografía, pronto se la enviaré en papel.



La zona estaba habitada desde antes de la llegada de los romanos. Pudo ser la antigua ciudad romana de Augustobriga,​ entre otros poblamientos romanos que hubo en su término. Existen hallazgos de época vetona, entre los que destacan los restos de verracos de granito, lápidas funerarias y vestigios de poblados. De la época visigoda procede lo que hoy es un lugar de encuentro cristiano, donde está la Virgen de Burguilla. También hay constancia de asentamientos árabes que convivieron con los restantes núcleos que han sido constatados desde el río hasta la sierra. Cuando el Reino de Castilla reconquistó la zona, sus colonos solicitaron a Fernando III El Santo el derecho a poblar la zona, la solicitud fue concedida el 13 de enero de 1249, por lo que esta fecha es considerada por muchos como la fecha de fundación definitiva del actual Villar del Pedroso. Hechos históricos de importancia fueron varias visitas de los Reyes Católicos, y posteriormente, del emperador Carlos V, en abril de 1525, pernoctando en el antiguo Hospital, como parada del camino real al monasterio de Guadalupe.

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