34/230 – Valverde de la Vera

A continuación también os dejo un par, de las más de 900 fotografías que tomé, más recientemente, para la Organización de la prueba ciclista BTT denominada Desafío KVB – La Conquista de La Vera 2021 a su paso por esta localidad.

El señorío de Valverde tiene una historia compleja. No se sabe bien en qué circunstancias se fundaría la aldea de Valverde (en cuanto a la Villa sí), pero debemos pensar que tal hecho estaría directamente enlazado con la necesidad de ampliar el poblamiento de estos territorios después de la Reconquista y, sobre todo, con la fundación de Plasencia por Alfonso VIII, a finales del siglo XII.

Aún en el año 1254, no tendría parroquia, pues su Iglesia no se cita en los Estatutos de entonces de la catedral de Plasencia, para el diezmatorio, que datan de esta fecha. Se cree que a finales del siglo XIII, Valverde de la Vera contaría con censo necesario, porque en ese tiempo, antes de morir el Rey Sancho IV el Bravo, entre 1284 y 1295, donó el pueblo, junto con el de Jarandilla, en calidad de señorío, a Nuño Pérez de Monroy, Notario Mayor de Castilla, Abad de Santander, Arcediano de Campóo y Canciller y Confesor de la Reina María de Molina. Le confirmó la donación, su hijo Fernando IV de Castilla, el día 21 de abril de 1309, en calidad de Villa.

La muerte del Abad, el 2 de agosto de 1326, hizo que heredase el señorío su hermano Fernán Pérez de Monroy «El Viejo», segundo señor de Valverde y constructor del magnífico Castillo de Monroy. Posteriormente lo recibió el primogénito de este último que llevaba el mismo nombre y retuvo el mencionado estado feudal por privilegio de Alfonso XI de Castilla, en Sevilla, con fecha 30 de diciembre de 1344.

Vicisitudes tras vicisitudes, después pasó al reino a manos de su hija Catalina Alonso de Monroy y del esposo de ésta, Mosén Guirao, y luego a los hijos de ambos, Fernán Pérez de Monroy III, quinto señor de Valverde (por ratificación de Juan I, «1379»), el cual luchó encarnizadamente con los Almaraces, irreconciliables de su familia: Juan Gómez de Almaraz llegó a poner sitio al castillo de Valverde a finales del siglo XIV, fracasando y muriendo en el empeño. Fernán Pérez de Monroy III murió con más de setenta años asesinado por Diego Gómez de Almaraz, que había jurado vengar la muerte de su padre.

En tiempos de Enrique III, el de las Mercedes, heredó el señorío, por derecho de consorte, el mariscal de Castilla y señor de Arroyo Garci González de Herrera. Murió sin descendencia y ésta fue la razón por la que el rey Enrique III entregó Valverde al infante Don Fernando que, a su vez, lo cedió a Beatriz de Portugal, séptima señora de Valverde. Según afirma Velo y Nieto, Beatriz se casó con Pero Niño y tuvieron una hija, Leonor Niño de Portugal, octava señora de Valverde. Leonor, por su parte, se desposó con Diego López de Zúñiga, a quien Enrique IV concedió en 1473 el condado de Nieva.

Reposan ambos cónyuges en sendos sepulcros que se conservan en la parroquia y su unión explica que, desde este momento, el señorío de Valverde pasase a depender de la poderosa familia de los Zúñiga (emparentada luego con los Velasco) que lo conservó hasta el siglo XIX.

Del dominio de los Zúñiga sobre la aldea de Valverde tenemos una prueba en el rollo o picota, que permanece en una recoleta plazuela de la localidad. Es de suponer que fuera construido por los Monroy al ser concedida a la aldea la calidad de Villa, sería a partir del 1309 en la primera mitad del Siglo XIV. Como se observa en la parte de arriba, el rollo fue aumentado por los Zúñiga, por eso existen los dos escudos de ambas casas.
En el año 1811 Valverde de la Vera sufrió las consecuencias de la ocupación francesa y Guerra de la Independencia, hubo tropas acantonadas como en otros lugares de la comarca: la iglesia fue convertida en cárcel pública por los invasores, celebrándose la misa mientras tanto en la Ermita del Santo Cristo del Humilladero.

A la caída del Antiguo Régimen la localidad de constituye en municipio constitucional, desde entonces conocido como Valverde de Vera en la región de Extremadura y que desde 1834 quedó integrado en Partido judicial de Jarandilla​que. En el censo de 1842 contaba con 240 hogares y 1315 vecinos, en 2020 contaba con 465 habitantes.

Concurso Albañilería Chinato – Malpartida de Plasencia 2021

Malpartida de Plasencia recuperó este año su tradicional Concurso de Albañilería, fue la edición número 34 ya que tuvo que cancelarse el año pasado por la pandemia de Covid-19. Aunque tengo fotos con un punto de vista más personal, y que subiré más adelante, en esta ocasión he querido tan solo dejar constancia de la celebración del evento mediante las fotos que os muestro a continuación:

33/230 – Oliva de Plasencia

820
821

La calzada romana divide territorialmente los municipios de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia. El Municipum Flavium Caparense, Las ruinas romanas de esta emblemática ciudad romana se encuentra situadas, justamente en el centro de esta línea divisoria como es la calzada romana «Vía de la Plata» Actualmente las excavaciones de sus ruinas corresponden a espacios del término de Oliva de Plasencia, Las termas Flavias, el Barrio llamado Foro B, o la domus, excavada en 2010.

La datación de esta ciudad, podemos atribuirla a época de Augusto, donde se establecieron los cánones fundacionales de una nueva urbe. Se le ha venido atribuyendo a este enclave un yacimiento indígena anterior, la situación totalmente llana junto al río Ambroz,no fue un lugar apropiado para establecer un poblamiento posiblemente Vettón, dada la escasa seguridad que en aquellos tiempos era necesarios, El vocablo Capera, Cappara o los caparenses, fueron ciudadanos que tuvieron una vinculación posiblemente en territorios adyacentes próximos.​

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional, conocido entonces como Oliva. Desde 1834 quedó integrado en el Partido Judicial de Plasencia.​ En el censo de 1842 contaba con 150 hogares y 822 vecinos, en 2021 el padrón municipal cuenta con 286 habitantes.

Oliva de Plasencia esconde en sus rincones tesoros históricos como el Palacio de los Condes de Oliva. Obra del siglo XVII que presenta una planta cuadrangular alargada con dos cuerpos de ladrillo de ventanas adinteladas. Se accede al interior por medio de una puerta de cantería decorada con almohadillado y pirámides luerrerianas.

Otro edificio significativo es la Iglesia Parroquial de San Blas, antigua fábrica renacentista construida a base de sillería granítica y mampostería. Conserva una notable torre a los pies del templo. Igualmente admirables resultan el Ayuntamiento del siglo XIX y un magnífico milliario de la Vía de la Plata datado en la época del emperador Adriano.

Los visitantes pueden disfrutar de «Camino de Cáparra», sendero que atraviesa un paisaje de dehesa silencioso e impactante desde el que se pueden admirar las célebres ruinas romanas de Cáparra, así como las recientes excavaciones arqueológicas llevadas a  cabo dentro del Proyecto Alba Plata, que incluye la creación de un albergue turístico en una casa popular en el municipio de Oliva de Plasencia que está muy próximo a las ruinas romanas. 

32/230 – Robledillo de Gata

770
771
772
773
774
775
776
777
778
779
780
781
782
783
784
785
786
787
788
789
790
791
792
793
794
795
796
797
798
799
800
801
802
803
804
805
806
807
808
809
810
811
812
813
814
815
816
817
818
819

Superficie: 31,07 km² – Población: 91 (2018) – Gentilicio: roblillejo/roblilleja

La localidad fue declarada Bien de Interés Cultural mediante el «Decreto 39/1994, de 7 de marzo, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico la localidad de Robledillo de Gata», publicado en el Diario Oficial de Extremadura el 15 de marzo de 1994.​

Historia

Puesto en contacto con el Ayuntamiento para solicitarle datos sobre la historia de este municipio ya que no figura información alguna en las paginas oficiales, no ha habido respuesta alguna por parte de el mismo, y como no quisiera que esta fuera la única localidad sin este tipo de aportación en lo que atañe a mi proyecto, y tras rastrear la red, tan solo encontré esta información, muy detallada por cierto en cuanto a la historia de la Sierra de Gata y aportando también algunos datos históricos de Robledillo de Gata:

HISTORIA DE LA SIERRA DE GATA

Los primeros hallazgos del poblamiento aparecidos por la zona corresponden al Paleolítico inferior. En la Edad de Bronce aparece ya una importante actividad ya que han aparecido estelas o losas de piedra con grabaciones. A finales del último milenio antes de Cristo, se desarrolla la industria metalúrgica de bronce y oro. Se confirma la existencia de un importante flujo humano en las zonas próximas a Moraleja, sobre todo siguiendo el curso del río Alagón. como se desprende de los numerosos hallazgos encontrados en ella: grabados rupestres en Villamiel y Valverde del Fresno, restos de los periodos neolítico y megalítico en Cilleros, dólmenes en Hernán Pérez, ídolos y estelas en Robledillo de Gata, losas sepulcrales en San Martín de Trevejo, Decargamaría y Hernán Pérez, castros amurallados situados en lugares estratégicos como el de la Edad del Hierro que subyace bajo las ruinas de Salvaleón en Valverde del Fresno, otro situado en el término de Villasbuenas de Gata de la misma época, y el que probablemente hubo bajo el castillo de Santibáñez el Alto, ya que tiene valor estratégico de primer orden y defendía uno de los pasos más importantes de la sierra. En el castillo de Trevejo se han hallado restos prerromanos y romanos, y en Eljas, cuyo nombre es de origen céltico, es probable que también existiese un castro.

   Los primeros restos arqueológicos hallados en la sierra proceden del 3.000 a.C., aunque nómadas cazadores y recolectores debieron utilizar Sierra de Gata como paso entre ambas mesetas. Posteriormente, se produjo la ocupación de varias zonas elevadas, dado que permitían un mejor control del territorio. Así, en lugares como Santibáñez, Dehesa Alta de Perales, Sierra de Santa Olalla o San Martín, se han encontrado menhires y estelas funerarias. La extracción de oro y estaño permitió el establecimiento definitivo de algunos pueblos que diseñaron enterramientos en dólmenes, como los de Hernán Pérez, y poblados amurallados como El Castillejo, en Villasbuenas de Gata. La Edad del Hierro consolidó los castros, donde vivían pueblos pastoriles y guerreros, como lusitanos y vetones.

    De esta etapa protohistórica se detecta una importante actividad en zonas próximas a Moraleja, precisamente en los términos de San Martín de Trevejo y Hernán Pérez, donde se han hallado varias estelas funerarias en las que aparecen cinceladas representaciones esquemáticas de un posible guerrero rodeado de su ajuar. Estos restos arqueológicos pueden asimilarse a la Edad del Hierro I.

   Vetones y lusitanos se distribuían el territorio en tiempos prerromanos, no se sabe muy bien los ámbitos territoriales de ambas etnias, aunque parece que en la Sierra de Gata los lusitanos ocuparían la zona occidental, mientras que los vetones estarían en la parte oriental. Ambos pueblos ofrecieron gran resistencia a la penetración romana, cesando tras el asesinato de Viriato (139 a.C.), época en la que las tierras se suman al proceso.

    En el museo de Cáceres se encuentra depositado un cincel de fibrolita perteneciente a la edad de bronce, procedente de Cilleros. Herencia celta son los abrigos o chozos conocidos en la zona como sajurdones, que recuerdan los castros  La zona ampliamente romanizada en sus tiempos, algunos investigadores citan a esta localidad como el antiguo Cellarium romano.

    Los restos de esta época son muy numerosos en la comarca desde Valverde del Fresno hasta Robledillo de Gata. Prueba del gran interés que tuvieron los romanos en la comarca son las importantes vías de comunicación complementadas con algunos puentes y construcciones hidráulicas, abundancia de inscripciones funerarias con nombres indígenas, también epígrafes votivos dedicados a divinidades indígenas y romanas, así como numerosos yacimientos donde aparecen restos arquitectónicos, cerámicos y de otro tipo, como monedas.

    El nombre de cillirium (Cilleros) aparece ya en el itinerario de Antonino, por lo que hace sospechar que el poblamiento tiene sus orígenes en la época romana. cellarium o cillirio surgió, bien para reunir a los poblados vettones dispersos de la zona noroeste de la Sierra de Gata, bien para granero en el que los pueblos serranos entregaban sus cosechas para posteriormente y a través del camino que lo unía por Hoyos o por Perales con la Via Dalmacia, bifurcación de la Ruta de la Plata que pasaba por Coria, Hoyos y el Puerto de Perales para luego internarse por tierras de Salamanca. Siendo posible que los restos romanos hallados en Cilleros consistentes en trozos de tegulas y de ceramica muy fragmentados, pertenezcan a este posible asentamiento de la época romana.

   En un paraje de Moraleja conocido como El Ladrillar se han hallado los restos de otra villa, empleándose un nuevo topónimo que delata los vestigios romanos por los fragmentos de tegulae, y otros hallazgos de recipientes de esta época en las cercanías del llamado Arroyo de la Tinaja, también del término de Moraleja.

    En tiempos de Augusto, con la división administrativa de la Hispania Ulterior, la comarca de Moraleja se incluye en la provincia de Lusitania, y más concretamente en el Conventus Emeritensis, destacando en el área de la Sierra de Gata las ciudades de Mirobriga (Ciudad Rodrigo), Caurium (Coria), Capera (Caparra). Precisamente Coria, vecina de Moraleja, ofrece monumentos tan singulares como su magnífica muralla romana, así como un buen número de inscripciones funerarias y algunos restos escultóricos. Si bien Moraleja no conserva restos romanos de carácter monumental, al menos existen algunos testimonios epigráficos que informan de un cierto grado de actividad en época romana, aunque no podemos saber si se trata de un núcleo con vitalidad propia o bien correspondiente al área de expansión de la ciudad romana de Coria.

    Así podemos ver cómo en la época romana la zona de Moraleja experimente un progresivo poblamiento, con asientos estables, al menos en el ámbito rural, determinado posiblemente por la explotación agrícola de su tierra. Además, hemos de tener en cuenta que posiblemente por las inmediaciones del asentamiento actual de Moraleja transcurriría la calzada romana que iba desde Alconétar hasta Caurium y desde allí, atravesando la Sierra hasta Mirobriga. Esta calzada es más conocida en su etapa medieval, identificándose entonces con el nombre de vía Dalmacia.

    Con la construcción de la carretera de Moraleja a Zarza, se encontraron restos de un asentamiento romano, cercano al río Árrago, que es la villa romana El Ladrillar, encontrándose diversos materiales, entre los que está una hidra o tinaja para el agua, que se encuentra en el Museo Histórico Provincial de Cáceres. También se han encontrado en el mismo sitio restos de una instalación termal

    Al comienzo del siglo V los suevos, vándalos y alanos invadieron el territorio extremeño, siendo reemplazados posteriormente por los suevos, y finalmente, por los visigodos, que extendieron sus dominios por toda Extremadura, En Robledillo de Gata, la ermita de San Miguel de la Viña se cree que se alza sobre un primitivo templo visigótico del que no permanecen restos visibles. Además, numerosas tumbas antropomorfas de probable origen altomedieval y luego reutilizadas, han aparecido en la región. Finalmente sucumbieron ante la invasión berebere

    El rey leones Alfonso VI, conquistó Coria, que en 1110 volverá a ser reconquistada por el califa Ali ben Yusuf. Posteriormente los almohades volverían a tomar casi toda la Transierra y bajo el mandato de Abu Yacub Yusuf en el último tercio del siglo XII caen en su poder Alcántara, el Castillo de Milana y otras fortalezas de la Sierra de Gata, hasta su reconquista definitiva por Alfonso IX a comienzos del siglo XIII.

    En 1142 el monarca Alfonso VII conquista Coria de nuevo, y la utiliza como base de nuevas incursiones por la sierra de Gata. Con la muerte de Alfonso VII, su reino se reparte entre sus hijos Sancho y Fernando; Castilla será gobernada por Sancho III, mientras que León, reino en el que se integra esta comarca, lo será por Fernando II. El nuevo rey leonés cuenta con un territorio que se extiende desde Galicia hasta el río Tajo. En su área más meridional, la zona comprendida entre la Sierra de Gata y el citado río Tajo, denominada la Transierra.

    En 1166 Fernando II de Leon decide conquistar Alcántara, pero antes envía parte de su ejercito por la zona de sierra de Gata al objeto de preparar las posteriores acciones. Reunido de nuevo todo el ejercito en Coria prosiguió su marcha hacia Alcántara, que conquista ese mismo año. sin embargo una expedición almohade sale de Sevilla en 1174 y conquista todas las plazas cristianas de Sierra de Gata, que quedarían en poder de los moros hasta que en 1213 el rey leones Alfonso IX conquistó definitivamente la comarca.

    Por haber sido la comarca tierra de frontera durante siglos, se explica que esta esté erizada de fortalezas dispuestas para vigilar, defender y complicar el paso por el territorio: Salvaleón, Eljas, Rapapelo, Trevejo, Almenara, Santibáñez el Alto y otras fortificaciones menores que ya desaparecieron.

    Tras la Reconquista, la mayor parte de la comarca pasó a depender de la poderosa Orden Militar de Alcántara. Es el caso de Valverde del Fresno, Eljas , Cilleros. Gata, Torre de Don Miguel, Santibáñez el Alto, Torrecilla de los Ángeles, Villasbuenas de Gata, Cadalso y Hernán Pérez. El caso de Acebo, Hoyos y Perales del Puerto es especial porque formó parte del señorío de los Duques de Alba, marqueses de Coria. Villanueva de la Sierra también es un caso particular ya que dependiendo en el siglo XIII de la Orden de Alcántara, pasó después a la jurisdicción del obispo de Coria, siendo cámara del prelado, que veraneaba en la localidad, (por eso se denominó durante algún tiempo Villanueva del Obispo).

    Por otra parte, San Martín de Trevejo, dependió al igual que Eljas, Trevejo y Villamiel hasta 1958 de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, pasando luego a depender de la de Coria. Esta fue una importante encomienda de la Orden de San Juan de Jerusalén.

    La reconquista del territorio cacereño comprendido entre la Sierra de Gata y el río Tajo propicio la creación de las Órdenes Militares de Alcántara y Santiago, que tanta trascendencia tuvieron para la reconquista del país en la Edad Media, y posteriormente para el Gobierno de gran parte de Extremadura hasta los tiempos contemporáneos.

    La Orden Militar de Alcántara es muy importante para Moraleja y el área de su entorno. El antecedente de la misma es la Orden de San Julián de Pereiro, surgida en la segunda mitad del siglo XII junto al río Coa, en el obispado de Ciudad Rodrigo. Esta Orden y, sobre todo, la Orden de Calatrava desarrollarán una tarea importantísima en la reconquista de la Transierra en las campañas emprendidas por Alfonso IX entre la Sierra de Gata y el río Tajo, singularmente hasta 1213, que recupera Alcántara, siendo entregada en 1217 a la Orden de Calatrava con objeto de asegurar la defensa de la frontera y permitir la repoblación del territorio.

    A comienzos del siglo XIII el proceso de individualización del espacio reconquistado es sistemático. Es notorio que, en 1203, en el cambio del castillo de Milana por el de San Pedro de Tarace realizado entre el monarca y los templarios, se aluda de forma indirecta a la existencia de términos. El deslinde posiblemente se realizó mucho antes, ni siquiera se conocen los términos con exactitud hasta 1226, cuando se delimitan con los de la aldea de Moraleja.

    A comienzos de 1221 se procede a un nuevo deslinde de términos entre Granadilla y Palomero supervisado por el mismo Afonso IX Del mismo modo, la intervención real solventó la disputa entre el concejo de Coria y la orden de Alcántara sobre dos poblaciones ubicadas en los valles del Arrago y Gata. La contienda llegó a su fin en 1226, cuando el monarca supervisó los límites de los lugares de Moraleja, aldea de Coria y Milana, castillo y posterior villa, que los alcantarinos recibieron de manos del monarca tras la renuncia de los templarios a mantenerla bajo su dominio

    En la segunda década del siglo XIII los asentamientos son más numerosos. De esta época data la existencia de dos villas fundadas por Alfonso IX, son Salvaleón y Galisteo, ambas con una función establecida: la custodia de la frontera. Otro asentamiento es el de la villa de Moraleja, aparece como villa de Coria en las fuentes, pero es probable que se tratara de un pequeño asentamiento rural, así se deduce del deslinde que realizó el monarca en 1226 entre Milana, que pertenecía a la orden de Alcántara, y la citada Moraleja.

    El proceso de poblamiento desarrollado en torno al valle medio del Alagón y sus prolongaciones en los valles del Gata-Arrago, se lleva a cabo una de las más importantes delimitaciones realizadas en esta zona pues afectaba de lleno al territorio de Coria: el castillo de Santibáñez el Alto. La donación de Santibáñez en 1220 a la orden de Alcántara no llevó parejo la consiguiente delimitación, quizá debido a que el asentamiento respondía en un primer momento a funciones exclusivamente militares, pero a partir de 1227 (sólo un año después del conflicto con el concejo de Coria sobre Milana y Moraleja), los alcantarinos reclamaban la donación de términos que obligaba de alguna forma a desligar definitivamente el castillo de la influencia de Coria.

    La repoblación de Cilleros cristiana debió ser tardía, ya que cuando en 1227 Alfonso IX le concedió a Salvaleón el mismo fuero que a Coria, su termino estuvo formado por Cilleros, Valverde de la Sierra ( luego del Fresno ), la Genastrosa y Navasfrias.

    Cilleros fue aldea de Salvaleón hasta que el 20 de octubre de 1306 el 10 Maestre de la Orden de Alcántara frey Gonzalo Pérez Gallego la convirtió en villa, anteriormente en 1267 el 7 Maestre de la Orden frey Garcia Fernandez, habia favorecido a los vecinos de Cilleros con el beneficio de que todas las tierras que desmontasen fueran heredad propia de los desmontadores y de sus descendientes.

    Las primeras noticias sobre Moraleja se remontan a mediados del siglo XIII, poco después que la tierra fuera reconquistada por Alfonso IX, pasando de inmediato a integrarse en la jurisdicción de la Orden de Alcántara. La localidad se erige en cabeza de Encomienda, figurando como tal, al menos desde 1335, desbancando en importancia a la vecina y antigua villa y fortaleza de Milana. De acuerdo con el rango que ostentaba la población se levantaría una Casa de Encomienda fortificada, de cuya consistencia son buena muestra una de sus torres y los restos del recinto amurallado, además de otras dependencias residenciales y domésticas conservadas en la actualidad.

       A comienzos del siglo XV Salvaleón pierde la importancia que hasta entonces tenia ,por lo que la cabecera de la Encomienda pasó a Eljas que además de ocupar un estratégico lugar defensivo se había convertido en una floreciente villa pasando Cilleros a depender de ella.

    En 1455 aparece en la Encomienda de Eljas y con titulo de Comendador, frey Juan Martin, mas conocido como frey Juan de Cilleros por ser natural de Cilleros y su padre era alcaide de la Orden de Alcántara.

    Durante la construcción de el Escorial, en la segunda mitad del siglo XVI, algunos canteros cilleranos que fueron a colaborar en su construcción comentaron las excelencias de los vinos del pueblo, por lo que Felipe II envió a por vino de Cilleros para su degustación.

    El acontecimiento más importante que vive la Tierra de Coria en el siglo XVII fue la guerra contra Portugal; Guerra de Restauração (1640-1668). Aprovechando la revuelta de Cataluña contra Felipe IV y la guerra que España mantenía con Francia, la nobleza y la alta burguesía portuguesas expulsaron del país a la regente Margarita de Saboya y proclamaron rey al Duque de Braganza (Juan IV).

    El hecho de que Coria fuera una importante plaza amurallada y que estuviese próxima a la frontera atrajo desde el inicio del conflicto el interés de los portugueses por conquistarla, con el fin de que sirviera como cabeza de puente para nuevos ataques. La Ciudad, no obstante, nunca fue tomada, pero sus campos sufrieron continuos saqueos que se tradujeron en el empobrecimiento económico general de la región, incrementado además por la necesidad de mantener y avituallar compañías de hombres armados y reforzar las defensas, entre las que se encuentran sus murallas.

    Los pueblos de esta zona quedaron desguarnecidos, por lo que tuvieron que organizarse milicias populares, constituidas por campesinos inexpertos, para defender los pueblos.

    En 1642 los portugueses entran por Valverde y se apodera de la fortaleza de Eljas. como era un punto estratégico se decidió su recuperación, por lo que el duque de Alba envió tropas desde Ciudad Rodrigo a las que se unieron las reclutadas en los demás pueblos de la sierra de Gata. Los portugueses acudieron en ayuda de Eljas, obligando a las tropas del duque de Alba a retirarse hasta San Martín de Trevejo. En un ataque posterior las tropas castellanas, con ayuda de los lugareños, lograron reconquistar Eljas.

    En 1652 los portugueses vuelven a asolar la región, quemando los arrabales de Coria y robando el ganado, acción que se repite en Noviembre de 1661 cuando 4500 infantes y 1500 jinetes portugueses llegan hasta las murallas de Coria, y varias villas de la zona como Cilleros, Moraleja y Perales son saqueadas. Las exiguas defensas de Moraleja son reforzadas por la Orden de Alcántara.

    Antonio Vegas en su Diccionario Geográfico Universal, Tomo VI, publicado en Madrid en el año 1745. dice: «Robledillo, Villa de España en la Provincia de Salamanca , corresponde al Partido de Ciudad-Rodrigo : es Pueblo de Señorío Secular, con Alcaldes Ordinarios.»

    En el año 1826, Sebastián de Miñano; en su Diccionario Geográfico Estadístico, publicado en Madrid, se refiere de la siguiente manera.

    «Robledillo, Villa Señorio de España, provincia de Salamanca, obispado de Ciudad Rodrigo, exenta de la jurisdicción de partido. Alcalde Ordinario, 146 vecinos , 538 habitantes, 1 parroquia, 1 pósito, una casa que heredó un vecino con la carga de dar posada y lumbre á todo pobre forastero. Situado á la caída de una cordillera de sierra que forma una cadena desde la llamada sierra de Francia, hasta Jalama, cuya empinada altura está al O. de este pueblo, á distancia de casi 5 leguas. Bajando del reino de León para Estremadura, es esta villa el primer pueblo de la sierra de Gata. Sus aguas van ya al Tajo, y esta colocada en una cañada ó garganta que forma esta parte de sierra en su profundidad. A distancia de 1 legua está el convento de Ntra. Sra. de los Angeles, descalzos de San Pedro de Alcántara. Produce anualmente 1990 cantaros de vino blanco, 4,540 de tinto, uno y otro bastante espirituosos, 1.100 cantaros de aceite, 68 de miel, 1,560 fanegas de castañas , 16 arrobas de cera , 12 quintales y 500 vino inferior, muchas frutas y hortalizas, y se crian 3,000 cabras. Industria: 4 molinos de aceite, y otros 4 harineros,. varios telares y otros oficios necesarios para el consumo, como también alguna arriería de aceite y vino para la ciudad de Salamanca. Dista 9 leguas de Ciudad Rodrigo. Contribuye 4,853 rs. 21 mrs.»

    La villa ha pertenecido desde su inicio a la Jurisdicción y obispado de Salamanca, Partido de Ciudad-Rodrigo, hasta el Reinado de Isabel II y bajo la Regencia de su madre la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón por Real Decreto R.O. 4570 de 23 Julio 1835 dado en San Ildefonso, para el arreglo provisional de los Ayuntamientos de la Península é Islas adyacentes, publicado el martes, 4 de agosto de 1835 en el nº 65 del Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz.

   En 1789 el Conde de Floridablanca publica una relación de las 38 provincias de España, entre ellas la de Extremadura, dividida en ocho partidos: Alcántara, Badajoz, Cáceres, Llerena, Mérida, Plasencia, Trujillo y Villanueva de la Serena. Entre la división de 1789 y la actual había tan sólo 20 poblaciones de Cáceres que pertenecían aún a otras provincias: El Gordo, Berrocalejo, Bohonal de Ibor y Talavera la Vieja a Ávila. San Martín de Trevejo, Villamiel, Descargamaría, Robledillo de Gata, Baños, La Garganta y Hervás a Salamanca. Castañar de Ibor, Peraleda de San Román, Garvín, Valdecasa de Tajo, Villar de Ibor, Carrascalejo, Guadalupe y Alía a Toledo. De igual modo, eran siete las poblaciones no incluidas entonces en Extremadura y que hoy pertenecen a Badajoz: Valdecaballeros y Castilblanco, asignados a Toledo. Higuera la Real, Fregenal de la Sierra y Bodonal de la Sierra a Sevilla. Olivenza y Táliga que por entonces eran portuguesas.

    En 1822 se establecen las provincias de Cáceres y Badajoz. En esta división, muy similar a la actual, aún quedaban poblaciones fuera de las provincias de Cáceres y Badajoz.

   En el territorio extremeño las reformas políticas-administrativas introducidas por Javier Burgos en 1833 determinaron su organización de acuerdo con una estructura biprovincial, fragmentándose el espacio correspondiente a la antigua «provincia de Extremadura» en las actuales demarcaciones de Cáceres y Badajoz. El Real Decreto del 30 de Noviembre de 1833 firmado por la Reina Regente María Cristina fue el definitivo que acabó con los viejos reinos españoles sustituyéndolos por provincias. Ya antes no habían sido duraderas las medias tomadas por el rey José I Bonaparte en 1810 que había dividido los reinos en prefecturas al estilo francés, la efímera Constitución de Cádiz de 1812 que abolía los reinos españoles y los sustituía por provincias, y la ley del Trienio Liberal en 1822 que las llevó a la práctica brevemente.

    Durante el Reinado de Isabel II y bajo la Regencia de su madre la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón por Real Decreto R.O. 4570 de 23 Julio 1835 dado en San Ildefonso, para el arreglo provisional de los Ayuntamientos de la Península é Islas adyacentes, publicado el martes, 4 de agosto de 1835 en el nº 65 del Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz. Durante el Reinado de Isabel II y bajo la Regencia de su madre la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón por Real Decreto R.O.4570 de 23 Julio 1835 dado en San Ildefonso, para el arreglo provisional de los Ayuntamientos de la Península é Islas adyacentes, publicado el martes, 4 de agosto de 1835 en el nº 65 del Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, accedieron a la condición de contar con Ayuntamiento propio las poblaciones extremeñas que aún no lo tenían.

  El Decreto firmado por la Reina Regente María Cristina en 1833 fue el definitivo que acabó con los viejos reinos españoles sustituyéndolos por provincias. Ya antes no habían sido duraderas las medias tomadas por el rey José I Bonaparte en 1810 que había dividido los reinos en prefecturas al estilo francés, la efímera Constitución de Cádiz de 1812 que abolía los reinos españoles y los sustituía por provincias, y la ley del Trienio Liberal en 1822 que las llevó a la práctica brevemente.

    El nuevo decreto que surge al amparo de las medidas liberalizadoras que siguen a la muerte del absolutista Fernando VII, describió detalladamente los nuevos límites provinciales, y causó fuertes cambios en Andalucía.

Toda la información anterior ha sido aportada por:

https://www.nuevoportal.com/andando/pueblos/extrema/caceres/robledillogata.html#historia

Muchas gracias.